Buenos Aires
- Lou Etchegaray
- 9 ene
- 2 Min. de lectura
Anne Carson, una poeta canadiense que me encanta y a la que una vez me dijeron que me parezco mucho, aunque a ella vieja y no joven, Anne Carson joven dijo cuando miro París quiero agarrar la ciudad entre las piernas y yo pienso en una mujer follándose un árbol, el arco de triunfo, una mujer con la Torre Eiffel y entonces pienso en miles para mí es Nueva York es ella my lover mi amante pero a la mía a la ciudad mía aunque me gustaría aunque quisiera escribirle un poema de amor un poema erótico como le escribe Anne Carson a París no puedo lo que puedo lo que le escribiría a la mía a la ciudad mía primero es: te amo segundo es: quisiera lanzarte cuchillos tercero es: quisiera peinarte arroparte como a un bebé cuarto es: quizás me voy para siempre quinto es: te amo sexto es: quisiera que me arropes que me peines como a un bebé séptimo es: perdón octavo es: me raspaste las dos rodillas noveno es: gracias.
Anne Carson quiere follarse a París porque no vive en París no nació en París no tuvo su primer amor en París no vio a sus padres morir en París no vio asumir gente cruel gente desaparecer en París no conoció el odio no aprendió la lengua en París no aprendió la amistad la mentira el arte en París París nunca le dio hambre, ella tan porno, tan poster, tan postal, tan minibar, tan hotel, tan sofisticación tan amante perfecta y lejana y la mía, la ciudad mía, tan rota y herida y alegre y me arde ay me pica y me rasco a mi ciudad me la rasco ¿se puede amar el lugar donde una quiere morir? acá odio y quiero y acá me dejan acá me dejás y yo lloro voy paseando mi cuerpo abandonado por la mía y la ciudad mía me consuela y respiro y ay el nombre de mi ciudad es aireada es buena y aireada y algunos la odian y la dejan yo también la odio y la dejo es que la ciudad propia puede ser muy cruel, sabe demasiado, alguien dijo: luego el que usted ama lo abandona y de repente el barrio tan amado se vuelve insoportable y es verdad: la mía la ciudad mía me guarda todos los muertos está poblada de fantasmas y me da frío y entonces me acerco a las estufas y entonces cuando me acerco mucho a la mía a la ciudad mía me quemo me arde eso puedo decir: mi ciudad me arde, me arde herida, incorregiblemente, sin ella no sabría decir vos no sabría decir yo, y yo que podría haber nacido en Pompeya, en Sintra, podría haber sido una lavandera en Nápoles y yo que podría haber sido un perro sarnoso en Praga un chico pobre, un rey azteca, un caballo exhausto, una esclava, un pez en el fondo del Nilo, una mujer del futuro, sin embargo estoy acá mi gramática es esta y es espacial gracias a ella sé: es ella la ciudad mía mi primera metáfora.




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