top of page

Nina Yashar: "Argentina tiene una cultura del diseño muy rica y fascinante, que merecería mayor visibilidad internacional"

  • Veronica Camaroni - Union.e
  • 17 dic 2025
  • 3 Min. de lectura
Desde Milán, la fundadora de Nilufar reflexiona sobre la curaduría como acto de descubrimiento, la transformación del mercado del diseño de colección y el valor de la autenticidad como puente entre tradición y contemporaneidad

En el panorama internacional del diseño, pocos nombres han logrado moldear un verdadero ecosistema cultural como el creado por Nina Yashar. La galería Nilufar se convirtio con el tiempo en un faro para coleccionistas, curadores y apasionados. Yashar transformó el acto de seleccionar en una forma de narración. En sus espacios —desde la histórica sede de Via della Spiga hasta el monumental Nilufar Depot— el diseño dialoga con el arte, la arquitectura y el tiempo.


Nilufar es un observatorio privilegiado sobre el mercado global del diseño de colección, hoy en plena transformación.


En esta conversación, Nina Yashar comparte su visión de la curaduría como gesto de descubrimiento, su lectura del mercado internacional y las posibilidades de tender nuevos puentes creativos entre Europa y Sudamérica.


Nina Yashar, fundadora de Nilufar, una de las galerías más influyentes del diseño de colección a nivel internacional
Nina Yashar, fundadora de Nilufar, una de las galerías más influyentes del diseño de colección a nivel internacional

—Nilufar es un punto de referencia en el mundo del diseño y del coleccionismo. ¿Cómo describiría, en pocas palabras, la filosofía que guía su selección y si existen sensibilidades distintas entre Nilufar Via della Spiga y Nilufar Depot?


La filosofía de Nilufar nace de la curiosidad constante y de un diálogo entre pasado y presente. Me interesa todo aquello que logra conectar la memoria con la experimentación, sin caer en la nostalgia. En el espacio de Via della Spiga busco construir narraciones más íntimas, donde cada pieza —incluso las contemporáneas— conversa con la historia del diseño. En el Depot, en cambio, me gusta empujar los límites. Es un espacio majestuoso que permite pensar en grande, crear instalaciones y mundos. Pero en ambos casos la regla es la misma: elijo solo aquello que realmente me emociona y que tiene una voz propia.


Nilufar Depot, un espacio pensado para experimentar a gran escala, donde el diseño dialoga con la arquitectura, el arte y el tiempo.
Nilufar Depot, un espacio pensado para experimentar a gran escala, donde el diseño dialoga con la arquitectura, el arte y el tiempo.

—Tenés un ojo muy entrenado, dada su experiencia como descubridora de talentos emergentes. ¿Cómo reconoce si una pieza está destinada a convertirse en un ícono de colección o si permanecerá como una experimentación de nicho?


Reconocer una pieza que perdurará en el tiempo requiere un enfoque que va más allá de la simple estética. En la base está, ante todo, el instinto. Observo la investigación, la artesanía y el hecho de que una pieza sea verdaderamente distinta de lo que ya existe en el mercado. Busco diseñadores capaces de ir más allá de los límites, pero sin perder el respeto por la tradición; por eso no se trata solo de estética, sino también de sustancia e innovación. Una buena pieza debe contar una historia y dejar una huella concreta y profunda tanto en quien interactúa con ella como en la conciencia colectiva.


—En este sentido, ¿cómo ha cambiado el perfil del coleccionista en los últimos veinte años?


En los últimos veinte años he visto una evolución profunda en la manera en que los coleccionistas se acercan al diseño. Como decía antes, hoy no se busca solo belleza o funcionalidad, sino significado. El diseño se ha convertido también en un vehículo de narración cultural. El público se amplió y se diversificó: junto a los coleccionistas históricos aparecen muchas personas provenientes de mundos distintos pero afines, como la moda, el cine, la música y el arte contemporáneo. Son interlocutores curiosos y conscientes, que desean establecer un diálogo intelectual con el diseño. Y los objetos que eligen ya no son simples elementos decorativos, sino reflejos de su identidad.


"Reconocer una pieza que perdurará en el tiempo requiere un enfoque que va más allá de la simple estética. En la base está, ante todo, el instinto."

En Nilufar, cada pieza es leída como parte de un relato mayor: objetos que combinan investigación, artesanía y una voz propia, más allá de la mera estética.



—Una pregunta que nos toca de cerca: Argentina tiene una fuerte tradición de diseño, pero permanece poco conocida fuera del continente. ¿Ha tenido experiencias directas con este mercado? Y si pudiera darle un consejo a un joven diseñador argentino que sueña con exponer en una galería internacional, ¿cuál sería?


Argentina tiene una cultura del diseño muy rica y fascinante, que merecería mayor visibilidad internacional. Tuve la oportunidad de conocer a algunos diseñadores sudamericanos y siempre me impresionó su fuerza poética y su capacidad de combinar materiales y tradiciones locales con una visión contemporánea.


El consejo que le daría a un joven diseñador argentino es que crea profundamente en su propia identidad. La autenticidad es la clave hoy, justamente porque las galerías y los coleccionistas buscan proyectos que cuenten una historia personal y arraigada en su contexto cultural. El valor surge de saber transformar la propia herencia en un lenguaje universal.

Comentarios


LOGO.png
bottom of page